Frente a la podredumbre del capitalismo y la lumpen burguesía construir poder obrero y popular

Franklin Quesada
Aunque parezca increíble la delincuencia en Costa Rica cumple con su tarea en el horario laboral aún vigente: durante los meses de enero, febrero y marzo de este año ha habido un homicidio cada 8 horas, pero ¡tranquilos!, porque según el gobierno de Chaves, sólo se matan entre ellos. Aquí es donde podría decir que sí nos sirve la jornada de 12 horas ya que así se realizarían únicamente dos homicidios diarios y la delincuencia podría descansar los tres días restantes, si así lo tienen a bien.
Aunque parezca gracioso; esto es lo que menos tiene este artículo.

Empecemos por el principio. La descomposición social bien trabajada por la clase política de turno ha creado un caldo de cultivo ideal para el crecimiento del narcotráfico, que es el principal motor de esos crímenes violentos. El alto costo de la vida, la desigualdad, los salarios precarios producen una circunstancia en la que ambos padres tengan que salir a buscar sustento de su núcleo familiar en extensas jornadas laborales hasta de 15 horas diarias, pues a las jornadas de trabajo ilegales hay que sumarle los tiempos de traslado que en la GAM se vuelven irracionales. Eso sin contar el montón de casos en donde una mujer sola tiene que hacer de tripas chorizo para resolver todo. Pero más aún, vivimos en una época donde niños crían niños, donde en muchas ocasiones ya se es abuelo a los 30 años y las posibilidades de estudio se ven mermadas por las obligaciones a edades tempranas. Las circunstancias precarias han generado situaciones en donde gran cantidad jóvenes se crían prácticamente solos, sin supervisión y, atraídos por el dinero fácil, son convencidos y finalmente sucumben ante este monstruo. Las edades para el ingreso a estas estructuras criminales son cada vez más alarmantes: la edad promedio de ingreso es de 14 años. Muchos de ellos no llegaran vivos a los 20.
Además de la falta de supervisión adulta generada por las condiciones de superexplotación de la clase trabajadora tenemos un sistema educativo excluyente donde no se desarrolla la curiosidad, el deseo por aprender y el pensamiento crítico: los niños son vistos como autómatas, más que educación reciben instrucción para convertirlos en el futuro en apéndices de la máquina que llenará los bolsillos de los capitalistas. El mismo sistema educativo expulsa a una gran cantidad de población que se convierte en presa fácil para estos grupos delictivos, que recluta a los niños para convertirlos en asesinos a sueldo por cualquier bagatela.

Al mismo tiempo los programas sociales, como las becas escolares, son mutilados por el Estado, los recortes en educación se invierten en una policía cada vez más represiva o en infraestructura carcelaria, como la famosa megacárcel, donde todos estos niños jóvenes en un futuro cercano serán sus huéspedes. En lugar de invertir en programas sociales que eviten que la niñez se transforme en delincuencia, se invierte en mecanismo represivos para que la niñez pueda ser recluida a edad cada vez más temprana, responsabilizando a los niños de la falta de acción de un estado que se degenera y se vuelve cada vez más corrupto.
No hay programas políticos ni inversión social que nos augure un mejor futuro, todo lo contrario, ya que el narcotráfico tiene sus tentáculos en todas las estructuras políticas del gobierno burgués, sobre todo porque las mafias empresariales patrocinan sus campañas políticas del gobierno de los ricos. Podría citar aquí todas las fuentes donde se pueden corroborar los datos que se están proporcionando, pero no queremos complicar ni hacer este texto demasiado extenso; más bien se invita a la persona lectora a googlearlo, la información que respalda lo que aquí se plantea está disponible en internet.

El objetivo de este artículo es crear conciencia de la necesidad de construir organización obrera y poder popular. Necesitamos organizar en todo barrio proletario instituciones nuestras, propias, de la clase trabajadora para que en un futuro no muy lejano podamos instruirnos, organizarnos y educarnos de manera independiente, con una política para nuestra clase. Los grandes narcos también son burgueses y defienden los intereses de la burguesía, aunque de vez en cuando entre ellos se enseñen los dientes. ¡¡Solamente la construcción del poder obrero y popular nos ayudará a salir de este fango de violencia en el que estamos sumidos!!

