¿Hacia dónde va el conflicto entre los poderes del Estado?

Redacción de Bandera Roja: A continuación difundimos un artículo del José René Tamariz, que versa sobre el conflicto de poderes en Costa Rica, inicialmente publicado en El Socialista Centroamericano el 18 de agosto. A pesar de algunos matices o formulaciones que podríamos hacer de modo distinto, nos parece un valioso aporte para la discusión y orientación en la coyuntura. Divulgamos el trabajo de José René a fin de contribuir al franco y sano debate, que debemos promover en la izquierda revolucionaria para ubicarnos en los nuevos fenómenos que se derivan de las intenciones autoritarias del nefasto gobierno de Laura Fernández / Rodrigo Chaves.
Por José René Tamariz
En Costa Rica ha habido, de forma repetida, diversos conflictos entre los poderes del Estado tanto en los gobiernos del PLN, PUSC y PAC. Sin embargo, el conflicto actual tanto del gobierno de Rodrigo Chaves como el de Laura Fernández es cualitativamente diferente. El conflicto del primer gobierno de Rodrigo Chaves con el poder Legislativo, al cual no controlaba, y, con el poder Judicial y la denominada institucionalidad tenía como objetivo, utilizando su gran popularidad, desprestigiar, golpear y debilitar a esos otros poderes e institucionalidad, para en primer lugar, saltarse con garrocha los controles que le imponían en algún momento y en algún momento llegar a controlarlos totalmente.
Es necesario e importante destacar que entre los conflictos de los poderes del Estado la posición de principio de los revolucionarios es no asumir la defensa de uno o dos poderes de la República en contra del otro. No defendemos a ningún poder del Estado, mucho menos a los integrantes de dichos poderes. No defendemos a magistrados, jueces, fiscales u otros altos funcionarios de los poderes del Estado, ya que, independientemente de que sean electos o no, en último término, representan y defienden el sistema y orden burgués en contra de los trabajadores y sectores populares.
Un Conflicto de Poderes Inédito
En el segundo gobierno chavista, Fernández-Chaves, el conflicto ha escalado a mayores niveles, ya que ahora el movimiento chavista controla los poderes Ejecutivo y Legislativo y utiliza ambos para atacar, desacreditar y, eventualmente, tomar o asaltar por diferentes vías el poder Judicial. Debido a que las intenciones y el objetivo político-electoral de Rodrigo Chaves y el movimiento chavista de llegar a tener 38 diputados, mayoría calificada o dos terceras partes, de la Asamblea Legislativa no fue logrado, mediante diversos tipos de maniobras y triquiñuelas políticas ha aumentado las presiones para controlar el poder Ejecutivo y consumar su objetivo último, cambiar el régimen político democrático burgués por un gobierno autoritario o bien, pasar de un régimen presidencialista débil actual a un régimen presidencialista fuerte, donde el poder Ejecutivo decida y controle todo los poderes del Estado y su institucionalidad.
En un primer momento, Rodrigo Chaves se propuso el objetivo de ganar o comprar, como hizo en su primer gobierno, a 7 diputados del Partido Liberación Nacional (PLN) para completar los 38 diputados y, así de esa forma, haciendo mayoría poder remover a los magistrados y elegir a los suyos. Chaves, hasta el momento no ha podido concretar esa compra de diputados liberacionistas. Entonces, el conflicto entre poderes del Estado se ha profundizado y no podemos determinar hasta donde podrá llegar.

Poder Ejecutivo y Legislativo vs. Sala Constitucional
Recientemente la Sala IV emitió una sentencia inédita al prorrogar el nombramiento de nueve magistrados suplentes de dicha institución, como una medida transitoria para evitar la paralización de órgano mientras el Congreso no elija a dichos suplentes. Es importante señalar que la Asamblea Legislativa con mayoría de diputados oficialistas se ha negado, una y otra vez, a nombrar a esos suplentes porque no les gusta ninguno de la lista enviada por la Corte Plena, lo cual provocaba la parálisis de la Sala Constitucional para emitir sentencias. Esa política de la mayoría de los diputados oficialistas, de no nombrar a los suplentes de la Sala IV, tenía como objetivo bloquear el funcionamiento de ese órgano y, por ende, anular en los hechos las potestades de la Sala Constitucional.
Esa prorroga de los nueve magistrados de la Sala IV llevó al chavismo a denunciar públicamente y de forma vehemente que la Sala había dado un “golpe de Estado” contra la Asamblea Legislativa, lo cual obviamente es una falsedad. Pero, el chavismo ha ido mucho más allá. El diputado y jefe de la fracción parlamentaria oficialista, Nogui Acosta, ha declarado que los fallos o sentencias que emita la Sala Constitucional con la participación de los magistrados suplentes prorrogados por esa institución no serán acatados ni obedecidos por la Asamblea Legislativa y el poder Ejecutivo, pues ellos consideran que la prorroga de esos magistrados suplentes por parte de esa institución son ilegales y, por tanto, también las resoluciones donde participen esos suplentes.
Por otro lado, la mayoría de los diputados oficialistas introdujeron una querella por prevaricato en contra de los cuatros magistrados de la Sala Constitucional que, por mayoría, prorrogaron el nombramiento de los magistrados suplentes de ese órgano. No obstante, existe una contradicción para resolver esa querella, ya que se necesitan de los magistrados suplentes de las diferentes Salas del poder Judicial que no han querido ser elegidos por la mayoría de los diputados chavistas. Pero, aunque se elijan esos suplentes en el Congreso, muchos especialistas sostienen que dicha querella no tiene posibilidad de prosperar, puesto que las sentencias de la Sala Constitucional no pueden ser revertidas por ninguna instancia judicial.
Sin duda, el eventual desconocimiento de las sentencias de la Sala Constitucional por parte del poder Legislativo o Ejecutivo abriría una mayor confrontación entre los poderes del Estado, produciendo una grave crisis política, institucional y, eventualmente, una ruptura del orden constitucional. En caso de producirse esa situación, estaríamos frente a un hecho político-jurídico inédito con consecuencias imprevisibles. Hasta el momento ninguna sentencia de la Sala Constitucional ha sido desconocida, aunque muchos políticos, sindicatos y otros poderes del Estado estén en desacuerdos con ellas, lo cual abriría una situación de vacío de poderes no conocidos. Veremos que pasa en caso de producirse dicha situación.
El Movimiento de Masas Entra Escena: Los Plantones por la Defensa de la Democracia
El plantón en defensa de la democracia y apoyo al poder Judicial realizado del 6 de agosto en la plaza de la democracia tuvo una masiva participación. Además, se realizaron diferentes plantones en distintas partes del país (Cartago, Limón, San Ramón, San Carlos. Miles de participantes terminaron coreando la consigna de ¡Fuera Chaves!, demanda que se podría convertir, cada vez más, en una exigencia política del conjunto del movimiento de masas en el futuro. No compartimos la defensa que se hizo en esa manifestación del fiscal Carlo Díaz y otros altos funcionarios judiciales, por parte de un sector de manifestantes, ya que evidentemente esas instancias como la Sala IV ha emitido sentencias en contra de conquistas económicas, sociales y laborales de las convenciones colectivas de muchos sindicatos y otros fallos cuestionables.
Es necesario destacar que esa manifestación tuvo una composición social variada. Participaron amplios sectores de los trabajadores del sector público, sectores de estudiantes universitarios y otros sectores de clases intermedias. Es cierto que participaron altos funcionarios del poder Judicial, ex altos funcionarios de gobiernos anteriores como los expresidentes de la República. Sin embargo, hay que decirlo claramente, ese sector es ultra minoritario respecto a la amplia y gran participación de sectores de masas de sectores clases intermedias y populares.

La entrada en escena de un gran sector del movimiento de masas en defensa de la democracia y en el conflicto entre poderes del Estado, sin duda modificó, coyunturalmente, la correlación de fuerzas entre las fuerzas en pugna. Es importante destacar que Rodrigo Chaves y el movimiento chavista le tiene terror a la movilización del movimiento de masas. Cuando ha habido intentos de movimiento de los sindicatos y otros sectores sociales, el chavismo ha procurado negociar y evitar que se produzcan esos movimientos. En este caso no pudo evitarlo. El movimiento chavista ha retrocedido, coyunturalmente, en su ofensiva contra el poder Judicial.
La presión social de las movilizaciones del 6 de agosto obligó a Rodrigo Chaves como ministro de Hacienda a tener que liberar ₡3.053 millones retenidos del presupuesto del poder Judicial. Según “La presidenta de la Sala de Casación Penal, Patricia Solano, aseguró este lunes que, desde su perspectiva, el plantón en defensa de la independencia judicial y la división de poderes influyó en la decisión del Ministerio de Hacienda de haber dado marcha atrás en una rebaja presupuestaria que tenía prevista para el Poder Judicial”. (Teletica.com 17 de agosto de 2026).
Ilusiones Democráticas Burguesas y Defensa de la Democracia
Actualmente existe un debate en el seno de diversos sectores, incluido agrupaciones de izquierda, sobre si hay que defender o no la democracia burguesa costarricense o participar en una unidad de acción con los partidos burgueses de la Asamblea Legislativa o reformista como el Frente Amplio en defensa de la democracia e independencia del poder Judicial.
Es necesario e importante en este debate partir del nivel de conciencia de las masas. En Costa Rica, existen profundas ilusiones democráticas burguesas de las masas en ese régimen político. Esas ilusiones están arraigadas por diversas razones, ya sea en la participación de las elecciones cada cuatro años; la libertad de opinar libremente; las libertades formales de prensa, aunque sea una prensa en manos de grupos económicos poderosos; la libertad de participar en manifestaciones y otras libertades formales.
Esos grandes prejuicios democráticos burgueses de las masas no se pueden romper ni destruir con las palabras o planteamientos teóricos. Solo los hechos de la lucha de clases pueden romperlas o destruirlas tales como una brutal ofensiva del gobierno de turno en contra de sus niveles de vida, graves crisis económica, intentos de golpes de Estado bonapartista u otros hechos políticos, sociales y económicos significativos. Por otra parte, es necesario mencionar que estamos claro que la democracia burguesa es una democracia formal que, en la realidad, esa democracia es funcional y para los empresarios y ricos que controlan los medios de comunicación; que existe una dictadura en los hechos en las empresas privadas que no se permite la organización y libertades sindicales y, así sucesivamente, pero a pesar de ello, las amplias mayorías de las masas trabajadoras y otros sectores sociales están imbuidas de los prejuicios democráticos burgueses con los cuales solo pueden romper mediante la movilización sistemática y la lucha de clases.
Mientras esos acontecimientos no sucedan debemos acompañar al movimiento de masas en su lento proceso político de ruptura con esas profundas ilusiones democráticas burguesas. Entonces, en esta etapa transicional de lucha y experiencia del movimiento de masas en contra del movimiento chavista, asumimos junto con ellas la defensa de la democracia burguesa frente al peligro de instauración e imposición de un régimen autoritario que, al estilo Bukele, termine imponiendo estados de excepciones permanentes que eliminan las libertades políticas básicas de la democracia burguesa. En ese proceso de transición debemos de promover e impulsar, junto con otras fuerzas que estén dispuestas, las movilizaciones, las luchas y otras formas de pelea en contra del gobierno Fernández-Chaves que les ayuden y permitan la ruptura con esas falsas ilusiones democráticas burguesas, elevando sus niveles de conciencia para avanzar en la lucha contra el sistema capitalistas y sus agentes políticos, ya sean los partidos políticos burgueses, reformistas u otros tipos de líderes.
Debemos aclarar, que nuestra política es de clases no de bloques políticos. Nosotros no estamos con el bloque democrático integrado por los partidos políticos burgueses (PLN, PUSC, CAC y otros) y el partido reformista (FA) en contra del bloque antidemocrático conformado por el gobierno Fernández-Chaves, la fracción parlamentaria oficialista y el Partido Pueblo Soberano (PPSO). Nuestra posición de principios, es que estamos con los trabajadores ya sea del sector público o privado, los sectores estudiantiles, sectores populares y clases intermedias en su proceso de lucha y movilización en contra del gobierno chavista que pretende imponer un gobierno de carácter autoritario y de sus políticas anti obreras y anti populares
Sin embargo, lo anterior no impide que realicemos acuerdos políticos y unidad de acción circunstanciales, temporales, con distintas fuerzas políticas, ya sean burguesas o reformistas, pero para organizar a las masas e impulsar las movilizaciones y lucha en contra del autoritarismo chavista y sus políticas económicas, fiscales y otras en contra de los trabajadores, sectores populares y clases intermedias.
Posibles Escenarios del Conflicto entre Poderes del Estado
Este agudo conflicto entre los poderes del Estado podría conducir a diferentes posibles escenarios políticos, ya sea en caso de una agudización, amortiguación o acuerdo político de las fuerzas en pugna. Vemos.
Primer escenario. Si se produce una exacerbación del conflicto entre los poderes del Estado en el cual el gobierno de Fernández-Chaves, la Asamblea Legislativa y el movimiento chavista no reconozca y desobedezca las sentencias del poder Judicial, avanzando en los hechos hacia el autoritarismo, podría generarse una grave crisis política y social, un proceso de ingobernabilidad, que podría conducir al enfrentamiento físico entre las fuerzas sociales y políticas en pugna.
Segundo escenario. Si se realiza un proceso de disminución del conflicto entre los poderes del Estado y fuerzas políticas por parte del gobierno y la fracción oficialista que termine reconociendo el statu quo entre los poderes del Estado se generaría una situación de reducción del conflicto político y social y, por ende, a una amortiguación de las contradicciones. Ese sería un proceso de distensión del conflicto acordada en los hechos, sin haber acuerdo político escrito.
Tercer escenario. Si, eventualmente, el denominado bloque democrático se desgrana y el PLN llega a un acuerdo o pacto político con el chavismo, al viejo estilo del bipartidismo, podría desacelerarse el conflicto entre los poderes del Estado, pero eso generaría un profundo rechazo político tanto dentro de las bases del movimiento chavista como del PLN, lo cual más bien podría generar la lucha y movilización del movimiento de masas en contra de las fuerzas pactistas. Ese escenario le serviría al FA porque se beneficiaría políticamente, aprovechando esa traición política.
Como la realidad es más viva que cualquier pronóstico político es probable que se pueda producir alguna variante política no prevista. Aún está por verse hacia donde evolucionará el curso de este agudo conflicto entre los poderes del Estado que existe.

