Alianza por el capital

17/08/2026
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César Olivares

Antes de llegar a Cuesta de Moras a tomar posesión de sus puestos en la Asamblea Legislativa los diputados y diputadas de los partidos Liberación Nacional, Frente Amplio, Unidad Socialcristiana y Acción Ciudadana anunciaron un acuerdo al que llamaron Coalición Agenda Ciudadana. Anunciaron su disposición a defender la separación de poderes y a rechazar todo intento del gobierno por debilitar el Poder Judicial, la Contraloría General de la República y otras instituciones. En particular, anunciaron su rechazo al levantamiento de garantías constitucionales con el pretexto de combatir el crimen organizado, como propuso el partido oficialista.

El 6 de agosto hubo una gran manifestación en la Plaza de la Democracia y en otros lugares del país en defensa del Poder Judicial y de la independencia de poderes, y de rechazo a la deriva autoritaria de los últimos dos gobiernos presididos por Rodrigo Chaves y por Laura Fernández.

Mostraron en esa manifestación una gran unidad los principales líderes de los partidos Liberación Nacional, Frente Amplio, Unidad Socialcristiana y Acción Democrática, sus expresidentes y excandidatos presidenciales, sus diputados y personas incluyentes en todas las áreas.

El 11 de agosto, cinco días después de la gran manifestación por la democracia, se puso nuevamente en marcha otra alianza, una que no se ha declarado expresamente pero que actúa con una gran eficacia. Es la Alianza por el Capital, la alianza con el oficialismo de los partidos Liberación Nacional, Unidad Socialcristiana y Acción Ciudadana.

Puso el gobierno en trámite el proyecto de jornadas 4-3 y de inmediato se manifestó con toda claridad y toda su fuerza la Alianza por el Capital. A partir de ese día 11 de agosto comenzó el desfile de votación de las mociones presentadas por el Frente Amplio y en todas, todas, que son muchas, solo hubo votos a favor de los propios diputados del Frente Amplio. Todos los otros, todos, coincidieron en rechazar cualquier modificación al proyecto para imponer la jornada 4-3.

Bueno recordar que en Costa Rica se puede aplicar y de hecho se aplica la jornada 4-3, pero pagando las horas extras por jornadas de más de 8 horas, como establece el Código de Trabajo. Lo que quieren no es permitir la jornada 4-3, es aplicarla sin el pago de horas extras.

Lo derechos de los trabajadores son parte de lo más importante en una democracia, pero a la vista de Liberación Nacional, la Unidad Socialcristiana y el PAC nada tienen que ver con la democracia. Quieren un sistema que llamen democrático con superexplotación de los trabajadores. En eso coinciden plenamente con el oficialismo.

Y por ahí vienen proyectos nefastos como el de generación eléctrica privada y el de la concesión de explotación minera a cielo abierto a compañías extranjeras.

Algunos pretenderán lavarse las manos al final, votarán talvez en contra haciendo alguna salvedad, algo que no les guste, pero solo lo harán si sus votos no son necesarios para la aprobación del proyecto, si otros hacen la mayoría necesaria. El PLN es experto en ese juego de dar lo necesario y tratar de presentar otra cara con algunas excepciones.

Esa es la alianza fuerte, implacable, permanente que ha gobernado en Costa Rica en las últimas décadas. Una alianza sin formalidad pero con una enorme cosecha a favor del gran capital nacional y extranjero a costa de los trabajadores.

Fue esa alianza del capital la que puso en marcha los programas de ajuste estructural, la que impuso las políticas neoliberales, la que puso a Costa Rica de rodillas ante el Fondo Monetario Internacional, la que impulsó, aprobó y puso en marcha el plan fiscal y la ley de empleo público, la que amplió el IVA a todos los servicios, la que mantiene un proceso permanente de privatización de servicios públicos mediante la tercerización, la que prácticamente anuló los derehos de sindicalización, negociación colectiva y huelga.

No todo es lineal, por supuesto. Nadie puede ignorar las diferencias entre esos partidos y dentro de esos partidos. Y siempre será útil y correcto aprovechar esas diferencias en la lucha política, no renunciar a acuerdos concretos cuando puedan darse.

Pero es muy importante no renunciar a ver el fondo por lo que se presenta en la superficie. Y en el fondo de toda la política de los últimos gobiernos y de los partidos gobernantes está la alianza por el capital.