¿Por qué la izquierda no se debe diluir en un movimiento sin independencia de clase?

David Morera Herrera
No hay duda de que la movilización de masas expresada por el plantón el pasado jueves 6 de agosto, tanto en San José, como en otras ciudades, sobre todo de Occidente, es una muestra de un sano instinto de esas masas (particularmente de sectores medios) contra la deriva autoritaria del gobierno de Laura Fernández – Rodrigo Chaves.
Sin obviar ese aspecto muy progresivo, de inmediato debemos aclarar que desde el PRT nos parece incorrecto ir a ese plantón como furgón de cola del bloque opositor, que incluye a partidos de capitalistas, como el PLN, el CAC, el PUSC (responsables de casi 50 años de ajuste neoliberal), y el partido de izquierda (similar a la socialdemocracia): el Frente Amplio. Menos aún nos movilizamos bajo la consigna que lo convocó: de defensa de la democracia en abstracto, de una división de poderes ficticia y en defensa de un aparato del estado burgués : el poder judicial.
Podemos poner centenares de ejemplos del poder judicial fallando contra los intereses de la clase trabajadora y el pueblo, desde el ataque a las convenciones colectivas, el aval de la Sala IV a la reelección inconstitucional de Oscar Arias, el visto bueno al inconstitucional TLC con Estados Unidos, hasta los continuos fallos de los tribunales de trabajo a favor de los patrones. Además, no deben ignorarse los privilegios en la jerarquía del poder judicial, tal como la elección secreta y prácticamente vitalicia de los y las magistradas por parte de la Asamblea Legislativa, ésta debe eliminarse y someterse su elección al voto popular.

Otra cosa muy distinta es defender las libertades democráticas, empezando por la libertad sindical, que no existe en el país, agravada por la ley antihuelgas aprobada en gobierno del PAC (hoy CAC) con el apoyo de todos los partidos burgueses con los cuales el Frente Amplio ha concertado el Pacto Patriótico Costarricense. También es correcto plantear la defensa del debido proceso, contra los proyectos de seguridad represivos y autoritarios del gobierno.
Pero si queremos ir más allá en la incorporación de demandas y necesidades sentidas por el pueblo, tenemos que levantar las consignas por salarios justos, control de precios, vivienda digna, salud y educación de calidad, reforma tributaria progresiva, contra las imposiciones del FMI y el Banco Mundial, planteando la moratoria de la deuda externa para atender esas necesidades urgentes del pueblo. Obviamente que con los aliados circunstanciales del FA ese programa jamás se va a levantar.
De hecho, está por verse, si el flamante Pacto Patriótico Costarricense se divide en cuanto a la discusión legislativa del proyecto de incremento de las jornadas laborales 4 x 12.
Sabemos que nuestra postura se encuentra contra la corriente en el seno del llamado “progresismo”, que parte del supuesto de que la independencia de clase no es necesaria hoy, pues lo que urge es derrotar al “fascismo” criollo. Primero que nada, el gobierno pese a sus pretensiones autoritarias evidentes y que ciertamente urge frenar, no es propiamente fascista, pues no ha anulado todo resquicio democrático y aplastado por la fuerza toda resistencia obrera y popular. En segundo lugar, para enfrentar la peligrosa deriva autoritaria del gobierno, que en efecto es muy real, solo podrá ser efectiva, si nos organizamos y movilizamos con independencia del bloque policlasista y un programa propio del movimiento obrero y popular.

